Chile en medio del proceso emancipador de la Corona española crea el cargo de Director Supremo en 1814, es lo qué hoy sería el de Presidente de la República (con matices).
Las Constituciones Políticas de 1818, 1822 y 1823 reconocieron y regularon las atribuciones, deberes y duración del Director Supremo como máxima autoridad del poder ejecutivo.
El Director Supremo fue la magistratura clave del Estado central, surgida durante las guerras de la independencia de Chile. Antes de su aparición, los métodos de decisión para luchar contra las huestes realistas se basaban en sistemas colegiados, como las Juntas de Gobierno. El prócer nacional José Miguel Carrera estableció el primer gobierno de carácter personalista, si bien no llegó a tener el título de Director Supremo, al compartir el poder con la Junta de Gobierno de 1813. No obstante, la caída de Talca en manos de los realistas planteó a la junta la necesidad de crear la figura jurídica del Director Supremo, cargo cuya misión era tener un gobierno sin restricciones de ningún tipo (al estilo de la dictadura romana), que estaría vigente únicamente en caso de grave emergencia y hasta que ésta fuera superada. No obstante, la interpretación política de este cargo fue más allá, puesto que las personas que ejercieron la magistratura se transformaron, de hecho, en auténticos dictadores.
Antonio José de Irisarri fue el primero en utilizar el título de Director Supremo (interino), el 7 de marzo de 1814, lo cuál quedó reflejado en el Reglamento para el Gobierno Provisional de 1814, en su artículo número 1 decía: "Las críticas circunstancias del día obligaron a concentrar el poder ejecutivo en un individuo con el título de Director Supremo, por residir en él las absolutas facultades que ha tenido la Junta de Gobierno en su instalación de 18 de septiembre de 1810". Siete días después asumió el cargo con propiedad el Coronel Francisco de la Lastra, quién ejerció unos meses hasta ser destituido por José Miguel Carrera. El caso de Bernardo O'Higgins resulta paradigmatico, pues ostentó la dirección suprema entre 1817 y 1823, e incluso dio carácter legal a su personalismo a través de la Constitución Política de 1818 y 1822. Fue obligado a dimitir de su cargo el 28 de enero de 1823 por presiones de la élite criolla opositora qué temía que O'Higgins buscara eternizarse en el poder.
El 1 de septiembre de 1823 asumió el cargo el Mariscal de campo Ramón Freire, quién actuó como elemento de equilibrio en un contexto político dominado por la inestabilidad y la constante búsqueda de la certeza política y jurídica.
El cargo de Director Supremo, que empezó siendo meramente instrumental, sirvió, con el tiempo, como plataforma caudillista, por lo que nunca fue bien visto por la clase dirigente, ya que eran partidarios de gobiernos colegiados como las Juntas de Gobierno o los Congresos. Este cargo se extendió hasta el 9 de julio de 1826, cuando fue sustituido por el de Presidente de la República.
Fuente.
1.- Enciclopedia de Chile (diccionario). Tomo I. Editorial Océano.

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