Por Rodrigo Bustos. Historiador.
La disputa por la Puna de Atacama fue uno de los territorios en litigio tras la Guerra del Pacífico y forma parte de los capítulos de la álgida historia fronteriza entre Chile y Argentina.
Las continuas disputas existentes entre ambos países por establecer la demarcación cordillerana de la línea fronteriza y la colocación precisa de hitos, se vieron agravadas por el debate surgido en torno al derecho de ocupación de la denominada Puna de Atacama. Chile consideraba que tras el triunfo en la Guerra del Pacífico contra Bolivia en 1879, se había zanjado la incorporación de este territorio- equivalente a 80.000 kilómetros cuadrados- a su soberanía. No obstante, el gobierno boliviano había cedido una parte de este territorio a Argentina mediante un tratado secreto suscrito en 1889, con lo cuál se exacerbó el conflicto.
El tema en disputa dió a conocer las divergentes interpretaciones que ambos países tenían del tratado de 1881. Mientras Chile decía que la línea de frontera corría por las más altas cumbres que dividen las aguas, Argentina defendía las líneas de las cumbres absolutas. Ante estas dificultades, ambos gobiernos firmaron en 1896 un acuerdo, en el cuál se establecía que ante una controversia surgida de la demarcación cordillerana sería sometida al arbitraje de la monarquía británica. No obstante, para solucionar el litigio particular de la Puna de Atacama se firmaron dos actas en noviembre de 1898, en las que se acordaba celebrar una conferencia de representantes de ambos países.
Antecedentes y detalles de la controversia limitrofe.
En mayo de 1884 Argentina comunicó oficialmente a las autoridades chilenas que parte de los territorios ocupados por Chile, durante la recién terminada Guerra del Pacífico, eran considerados como pendientes de delimitar entre Bolivia y la Argentina. Se hacía especial énfasis a la zona de la Puna de Atacama que sería la actual zona norte de la frontera argentino-chilena.
En 1885, el Coronel argentino Moisés Lozano, gobernador del Departamento de la Poma, de la Provincia de Salta, ocupó y anexó a su área jurisdiccional los parajes de Catúa y Pastos Grandes, parte de la Puna de Atacama.
El 24 de noviembre de 1886, y ante una reclamación boliviana, el gobierno argentino ordenó el desalojo de las autoridades salteñas de Catúa y Pastos Grandes y los demás puntos usurpados, los que fueron pocos después ocupados por tropas chilenas junto con Antofagasta de la Sierra, Buenaventura, Ratones y Carichipampa.
El 13 de noviembre de 1886, Bolivia promulgó una ley en virtud de la cual se agregaba a la Puna de Atacama a la Provincia de Sud-Lipez, del Departamento de Potosí.
El ministro plenipotenciario de Chile de ese entonces, Daría Zañartu, objetó esta ley, por cuanto atribuía a Bolivia jurisdicción sobre territorios reivindicados y ya ocupados por Chile. La Cancillería boliviana aceptó estás observaciones, y para dejar constancia de ellas se firmó en Sucre el protocolo del 2 de agosto de 1887, reconociendo la juridicción chilena sobre la Puna de Atacama.
El 12 de julio de 1888, el Presidente Balmaceda creó por ley la Provincia de Antofagasta, que abarcaba todo este territorio situado al sur del paralelo 23 con la Puna de Atacama incluida. Con ello rechazó la pretensión boliviana, recordando que al haber desacatado el tratado de 1874 por parte de Bolivia, con el consecuente estallido de la guerra, Chile había restaurado sus derechos territoriales al sur del paralelo 23, y por eso la Puna no figuraba en el Pacto de Tregua de 1884, pues se le entendía comprendida en los limites anteriores de Chile. Así, Bolivia perdió definitivamente su pretensión de anexarse la puna de Atacama y el territorio de Antofagasta. Curiosamente, en esa fecha Argentina ya comenzaba a exteriorizar públicamente sus aspiraciones sobre la Puna, vistas como una oportunidad para salir al Pacífico a través de Antofagasta.
El secreto plan argentino-boliviano.
Al saber de estos afanes expansionistas argentinos, en la Paz se urdió un plan con dos propósitos: recuperar una zona que les interesaba y resarcirse por su derrota en la Guerra del Pacífico.
Particularmente, este plan trataba en ceder a Argentina la totalidad de la Puna de Atacama a cambio del territorio de Tarija, provincia Argentina sobre la cual Bolivia tenía pretensiones desde 1830 y qué estaba exento de riesgos por encontrarse lejos de la frontera con Chile.
Tras extensas negociaciones, el 10 de mayo de 1889 se firmó en Buenos Aires el acuerdo limítrofe confidencial entre Argentina y Bolivia, basado en el protocolo Vaca Guzmán- Quirno Costa, que concretó este intercambio de territorios.
Argentina y Bolivia mantuvieron este acuerdo en la más exigiente discreción, hasta que fue convertido en ley el 12 de noviembre de 1891.
A través de este tratado secreto, Bolivia entregó a la Argentina la Puna de Jujuy, de Salta y de Catamarca, hasta las altas cumbres de los Andes, o sea, toda la Puna de Atacama. El 16 de septiembre de 1892, el Congreso boliviano aprobó el Tratado Quirno Costa-Vaca Guzmán.
Arbitraje de los Estados Unidos y del Reino Unido.
En 1899 se reunieron los delegados de Chile 🇨🇱 y Argentina 🇦🇷 para resolver el litigio, pero al no haber acuerdo, se le pidió al entonces ministro de los Estados Unidos en la Argentina, William Insco Buchanan, que actuara como árbitro.
De los 80 mil kilómetros cuadrados en disputa, 68 mil kilómetros cuadrados (85% del total) quedaron para la Argentina y 12 mil (15%) para Chile 🇨🇱.
Pero la diplomacia de Argentina aspiraba incluso a más y era para ellos clave tener el control del ahora denominado paso de San Francisco, que era el portillo que abría su salida a un corredor al Pacífico.
Esta zona fue confiada al arbitraje británico que, en su Laudo de 1902, entregó el favor de Chile 🇨🇱, solamente en lo referente al paso de San Francisco, pero reiteró los límites fijados por el mediador norte-americano, es decir fijando el cerro Zapaleri como el inicio de la frontera norte entre Chile y Argentina.
De esta forma, pese a los numerosos reclamos formales presentados por Santiago y las gestiones de mediación y arbitraje, Argentina terminó quedándose con aproximadamente 68 mil kilómetros cuadrados de los 80 mil en que se extiende la denominada Puna de Atacama.
Fuente.
1.- Parvex, Guillermo: "la tormentosa historia limítrofe entre Chile y Argentina". Ediciones B. Santiago 2022.

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