Por Rodrigo Bustos. Historiador.
Causas y factores de las reformas agrarias latinoamericanas.
Convencionalmente, se han establecido diversos factores que permitieron el progreso, durante la década de 1960, de medidas por parte de los gobiernos latinoamericanos destinados a modernizar la agricultura 🚜 en sus respectivas naciones. Entre las causas se debe considerar las siguientes:
1.- El retraso estructural de la agricultura 🚜: Hasta mediados del siglo XX, la producción agrícola en la región era limitada, escasa e ineficiente. Esta situación generaba, en varios países de la región, problemas económicos, ya qué la exigua producción agrícola repercutía en el alza de precios de los alimentos, afectando a los asalariados urbanos.
2.- Desde el punto de vista de la tenencia de la tierra, la mayoría de los sistemas agrarios de América Latina en la década de 1950-1960, se encontraban dominados por el complejo latifundio-minifundio: la gran propiedad dominaba el paisaje rural, y dentro de los grandes lotes de tierra se habían asignado (bajo arrendamiento) pequeños lotes de tierra para la producción campesina.
En la década de 1960 la gran propiedad representaba el 37% de la tierra en Argentina, el 45% en Ecuador, el 50% en Colombia y el 60% en Brasil. Por otra parte, los pequeños productores y campesinos sin tierras representaban el 52% de la población rural en Chile, el 60% en Argentina, el 65% en Brasil y el 86% en Ecuador.
3.- Tensiones sociales rurales: La desigualdad de la propiedad rural fue el factor de numerosas tensiones sociales que se desarrollaron durante el periodo. Además, a partir de 1950 los campesinos adquirieron mayor capacidad de organización, lo qué trajo como efecto la confrontación social que afectaba la producción.
4.- Apoyo de los partidos políticos urbanos: La modernización de la agricultura ocupaba una parte importante de las agendas políticas y de los programas de gobierno de los partidos urbanos, especialmente de aquellos de tinte marxista, nacionalista y de orientación cristiana, que veían en la estructura de propiedad de la tierra la causa de los desequilibrios en la estructura política de cada régimen.
5.- Apoyo de Estados Unidos: A partir de la Revolución Cubana de 1959 y de la reforma agraria desarrollada en Cuba en 1960 (que incluyó nacionalizaciones de latifundios en poder de los estadounidenses), el gobierno de Estados Unidos (de JFK) apoyó el desarrollo de reformas agrarias para evitar la "cubanización" de América Latina, o sea, la repetición de procesos revolucionarios sustentados en movimientos campesinos.
Características y resultados de la Reforma Agraria.
En la década de 1960, los gobiernos latinoamericanos aprobaron una serie de medidas tendientes a modernizar el sector agrario de sus países. De esta manera, entre 1960 y 1964, once países latinoamericanos aprobaron leyes de reforma agraria: Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela. Previamente México aprobó una Reforma Agraria para su revolución (1911-1920), Bolivia tuvo una reforma agraria restringida en 1952 y Argentina no tuvo una reforma agraria integral.
La aplicación de las leyes de reforma agraria fue variable en los distintos países: Por ejemplo en centroamerica (Nicaragua, Guatemala y Panamá), las reformas agrarias fueron muy limitadas y abortadas por gobiernos militares de orientación conservadora. Sólo en Nicaragua se desarrolló una reforma agraria en profundidad en la década de 1980, bajo el gobierno de los sandinistas.
En Sudámerica, el resultado fue también dispar. En Venezuela, por ejemplo, la reforma agraria benefició a unas 150 mil familias, pero la tierra distribuida no sobrepasó el 5% del total, por lo que el latifundio se mantuvo imperturbable. En Colombia la reforma tuvo nulo impacto, ya que el latifundio incluso aumentó entre 1961 y 1972, pasando de 4,6 a 5 millones de hectáreas, lo qué explica la creación de guerrillas campesinas como las FARC en 1964.
En Perú, la reforma agraria se aplicó bajo el gobierno de Velasco Alvarado; tuvo un impacto enorme, ya que casi el 75% del latifundio desapareció y se beneficiaron casi a 350 mil familias. No obstante, en la década de 1980 se aplicó una contrarreforma que permitió el desarrollo de medianos empresarios agrícolas.
En Brasil, la ley de reforma agraria de 1961 tuvo cero impacto en la estructura de la propiedad, lo qué provocó el desarrollo de una intensa lucha social durante la década de 1970, liderada por la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) de la Iglesia Católica, y por el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MTST) teniendo su bastión en el sur del país. Estas movilizaciones provocaron qué durante el gobierno de Sarney (1985-1990), se aplicara una tímida reforma agraria que benefició a 118 mil familias campesinas (de un total de 9 millones), y se expropiaron 4,6 millones de hectáreas, de un total de 86 millones.
A excepción de los casos de Cuba y Perú, la reforma agraria más tenaz fue la de Chile, desarrollada entre 1962 y 1973. En total se expropiación poco más de 6 mil predios latifundistas, que ocupaban unas 10 millones de hectáreas, poco más de la mitad del total de la tierra cultivable. Casi 600 mil familias fueron beneficiadas, aunque no todas vieron organizadas sus parcelas hacia el fin del gobierno de Allende. No obstante la dictadura de Pinochet llevó a cabo una contrarreforma que, más que favorecer al latifundio, permitió el capitalismo en la agricultura 🚜 chilena. Así, a fines de la década de 1980, gran parte de la agricultura de éste país estaba sometida al capital de empresas agroindustriales nacionales y extranjeras.
Cuáles fueron sus resultados económicos?
Las consecuencias económicas muestran claras luces y sombras que son las siguientes:
-Cambios en la productividad: En varios países, la amenaza inminente de la expropiación forzó a los medianos y grandes propietarios rezagados a capitalizarse e intensificar el uso de sus tierras para demostrar eficiencia y evitar la intervención. No obstante, en los sectores directamente reformados (donde la tierra se la entregó a los campesinos), la productividad habitualmente cayó a corto plazo debido a la falta de conocimientos técnicos y administrativos.
-La ineficiencia del Estado en la materia: El mayor error económico de la región no fue la entrega de la tierra en sí a "quién la trabaja", sino la deficiencia del Estado para proveer bienes públicos indispensables. La redistribución esporadicamente estuvo acompañado del crédito agrícola, asistencia técnica, inversión en infraestructura de riego y redes de transporte. Esto atrapó a miles de nuevos propietarios en una agricultura de subsistencia.
-Modernización de las relaciones de trabajo: Desde el punto de vista económico-laboral, las reformas afectaron el sistema de hacienda tradicional basado en relaciones serviles o semifeudales. Estó obligó a la creación de un mercado de mano de obra asalariada rural, haciendo dinámico el consumo interno al integrar a millones de campesinos a la economía monetaria.
- Ostracismo rural y demanda industrial: La ruptura de la rigidez del latifundio significó que millones de personas migraran a las periferias urbanas. Aunque esto generó cordones de marginalidad, también proveyó de mano de obra barata para los procesos de industrialización para sustituir las importaciones.
Balance de largo plazo.
A partir de la década de 1980 gran parte de la región dio un giro hacia una política económica neoliberal. Muchos de los esquemas colectivos se disolvieron o permitieron su privatización y libre venta. La herencia económica de las reformas no fue el surgimiento de un campesinado próspero y autosuficiente, sino la eliminación definitiva de las élites terratenientes rentistas tradicionales, abriendo el camino para el desarrollo contemporáneo del agronegocio moderno y capitalista de la región.
Fuente.
1.- Reformas Agrarias en América Latina. Procesos y perspectivas. Edición preparada por Oscar Contardo. Fondo de Cultura Económica 1965.
2.- Bengoa, José: "Reforma agraria y revuelta campesina". Editorial Lom, 2016.
3.- Chonchol, Jacques: "Sistemas agrarios en América Latina". Fondo de Cultura Económica, Santiago 1996.

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